Gestión de grasas en aguas residuales de cocina con presión negativa: Más allá de los límites de la gravedad

En el diseño de instalaciones comerciales y hospitalarias, las cocinas y zonas de preparación de alimentos suelen presentar un reto no menor: la gestión de las aguas residuales que contienen aceites y grasas.

Cuando estas sustancias se enfrían, se solidifican y se acumulan en las paredes de las tuberías, favoreciendo obstrucciones, problemas de mantenimiento y muchas veces terminan requiriendo la sustitución de la tubería. Por este motivo, en las instalaciones donde resulta necesario, se emplean separadores de grasas para tratar estos efluentes antes de su incorporación a la red de saneamiento.

Sin embargo, es de común conocimiento el mal uso que hacen los restaurantes de estos separadores. Muchas veces pasan excesivos periodos de tiempo sin limpiarlos, otras las pendientes necesarias para transportar el agua condicionan su ubicación, etc.. Cuando la arquitectura del edificio o las diferencias de cota dificultan este planteamiento, la tecnología de presión negativa ofrece una alternativa con beneficios extra.

Todas las ventajas de la presión negativa, también en cocinas

La incorporación de un separador de grasas por presión negativa permite transportar estos efluentes cargados de aceite y grasas en una red de saneamiento en depresión, aportando mayor libertad a la hora de diseñar el recorrido de las tuberías y ubicar los equipos.

Entre sus principales ventajas:

  • Tuberías de menor diámetro, (32,40,50,63) reduciendo el espacio necesario para la instalación.
  • Posibilidad de superar obstáculos y diferencias de cota, sin depender de una pendiente continua.
  • Mayor libertad para ubicar los equipos, especialmente en edificios donde las cotas disponibles dificultan una solución convencional.
  • Menor necesidad de zanjas y obras civiles, una ventaja especialmente relevante en rehabilitaciones o instalaciones existentes.

¿Cómo funciona el separador de grasas de Evac por presión negativa?

Las aguas residuales procedentes de la cocina son transportadas mediante presión negativa hasta el separador de grasas Evac, único punto con conexión eléctrica de la red. En su interior, la diferencia de densidad permite separar las grasas y aceites, que se acumulan en la parte superior, mientras el agua continúa hacia la red principal de presión negativa.

Cuando se alcanza la condición establecida para el vaciado, comienza automáticamente el ciclo de limpieza y descarga.Este se compone de una primera limpieza del tanque a través de un cabezal de lavado y de una posterior descarga hacia el punto configurado. El control de nivel detiene automáticamente el proceso al finalizar la descarga, dejando el equipo preparado para continuar con su funcionamiento.

Una solución cuando la gravedad deja de ser eficiente

La separación de grasas mediante tecnología de Evac permite abordar instalaciones en las que la solución convencional por gravedad está limitada por la arquitectura, las cotas disponibles o el recorrido necesario de las tuberías.

De esta forma, el saneamiento por vacío amplía sus posibilidades de aplicación más allá de la evacuación convencional de aguas residuales, ofreciendo una alternativa para la gestión de efluentes de cocina en edificios comerciales, hospitalarios y otras instalaciones donde el diseño del saneamiento supone un reto.